El Pirineo Aragonés tiene más de 300 ibones repartidos entre sus valles y circos glaciares. Son lagos de origen glacial formados cuando los glaciares cuaternarios se retiraron hace unos 12.000 años, dejando cubetas en la roca que el deshielo fue llenando poco a poco. La mayoría quedan por encima de los 2.000 metros. El agua tiene ese azul-turquesa que en fotos parece retocado pero que en directo resulta más intenso todavía. La palabra "ibón" viene del aragonés y es uno de esos términos que los locales usan con una naturalidad que indica que llevan siglos rodeados de ellos. Si llevas tiempo queriendo hacer una ruta con lago en los ibones del Pirineo Aragonés y no sabes por dónde empezar, aquí tienes los que más valen la pena y cómo organizarte para llegar a cada uno.
Por qué los ibones del Pirineo Aragonés tienen ese color
No todos los lagos de montaña tienen esa claridad. Lo que diferencia a los ibones pirenaicos de otros lagos de alta montaña es que no reciben aportes de ríos con sedimentos en suspensión. El agua entra filtrada a través del sustrato rocoso o directamente del deshielo, y la visibilidad en algunos llega a varios metros de profundidad. Eso explica ese color. También explica por qué el tono varía tanto según la hora del día: el mismo ibón puede verse verde intenso a mediodía y casi negro a última hora de la tarde.
Aragón tiene más concentración de ibones que cualquier otra zona del Pirineo español. Los valles de Tena, Hecho, Benasque y Ansó los tienen en abundancia, y muchos están agrupados en circos donde puedes visitar tres o cuatro en la misma jornada. Eso hace que las rutas a ibones en Aragón sean especialmente cómodas de planificar: con una sola salida combinas lago, circo glaciar y cumbres si te apetece subir hasta el collado.
Una cosa que sorprende si es tu primera vez: algunos ibones quedan a menos de dos horas de senderismo desde el parking. No hacen falta jornadas maratonianas para verlos.
Los ibones más accesibles del Pirineo Aragonés
Si llevas compañía con menos experiencia en montaña, o simplemente quieres una salida más corta, estos son los que mejor funcionan:
- Ibón de Acherito (Valle de Hecho, 1.875m): unos 4 km desde el parking de Selva de Oza con desnivel suave. En julio el prado que lo rodea está en flor y el entorno es de los más tranquilos del Pirineo occidental.
- Ibón de Estanés (Valle de Hecho, 1.785m): más sencillo que Acherito y a muy poca distancia en coche. Ideal si vas con niños pequeños o el tiempo es justo.
- Ibones de Ip (Valle de Tena, ~1.950m): acceso desde Sallent de Gállego. Ruta circular de unas 3 horas sin dificultad técnica y con buenas vistas al valle.
- Ibones de Anayet y Corral de Mulas (Valle de Tena, 2.150-2.250m): desde El Portalet. El recorrido pasa por varios ibones con vistas al Midi d'Ossau que son de las mejores del Valle de Tena. Algo más de desnivel que los anteriores pero no es una ruta dura. Todos los detalles, en la guía completa de la ruta de los ibones de Anayet y Corral de Mulas.
Si tienes que elegir entre un ibón cómodo y uno que requiere algo más de piernas, ve al de más altitud. Por encima de los 2.200 metros el paisaje cambia bastante: menos vegetación, más roca, el agua más fría y casi siempre menos gente. La diferencia vale las piernas extra.

Ibones para rutas más exigentes
Para quien ya tiene rodaje en montaña y quiere salidas con más recorrido:
Ibón de Respomuso (Valle de Tena, 2.170m)
Ruta circular de unos 18 km con aproximadamente 900m de desnivel acumulado. El circo que rodea el lago en su parte alta es uno de los más amplios del Valle de Tena. Hay refugio del mismo nombre para quien quiera hacer noche y sumar cumbres al día siguiente. En agosto es uno de los ibones más visitados de la zona, así que si buscas tranquilidad mejor salir antes de las 8h o ir entre semana.

Ibones de Batisielles (Valle de Benasque, 2.300m)
Tres lagos escalonados que se acceden desde el refugio de Estos. El tercero tiene una cara norte que retiene nieve hasta julio. No es técnicamente complicado pero sí largo: calcula entre 5 y 6 horas de marcha total. El circo que los rodea, con el macizo del Posets al fondo, da uno de los mejores reflejos en el agua que he visto en todo el Pirineo, especialmente en las primeras horas de la mañana antes de que entre el viento.

Ibón de Gorgutes y Forau de Aigualluts (Valle de Benasque)
Combinable con uno de los fenómenos geológicos más llamativos del Pirineo aragonés: en el Forau de Aigualluts, el río Ésera desaparece literalmente bajo tierra y reaparece en Francia. Si solo tienes un día en Benasque y quieres algo más que lago, esta ruta lo tiene todo.

Ibones de Literola (Valle de Benasque, 2.400m)
Menos conocidos que Batisielles pero con paisajes muy parecidos y bastante menos gente en temporada alta. El acceso desde el parking es algo más corto. Si el entorno de Batisielles te parece masificado para tu gusto, estos son la alternativa directa.

Cuándo ir a los ibones del Pirineo Aragonés
La ventana que funciona bien es de julio a mediados de septiembre. En junio todavía hay nieve en los accesos a los ibones que superan los 2.200m y algunos caminos son resbaladizos incluso con buen tiempo. En octubre el frío y los días cortos complican las rutas largas, aunque los colores del otoño pirenaico compensan si aceptas menos horas de luz.
El agua de los ibones nunca está caliente. En pleno agosto rara vez supera los 12-14°C, así que si quieres bañarte prepárate para que sea breve. Está permitido en la mayoría salvo en zonas protegidas concretas; consulta antes si tienes dudas.
Las tormentas de tarde en el Pirineo en verano son rápidas y serias. La regla que funciona: salir temprano y estar de vuelta a cotas bajas antes de las 14:00 si la ruta supera las 3 horas. No es precaución de folleto, es lo que hacen los que van seguido.
Antes de salir: lo que conviene saber
Varios ibones del Pirineo aragonés están dentro del Parque Natural de los Valles Occidentales o del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. Esto implica restricciones de acampada y en algunos casos acceso regulado. Antes de ir, revisa si necesitas reservar el refugio más cercano o si hay limitación de visitas para la zona que te interesa.
El suelo alrededor de los ibones es delicado. La vegetación de orilla crece muy despacio a estas altitudes y se deteriora rápido con mucho pisoteo. No entres con jabón ni crema solar si piensas bañarte, y evita tirar piedras al agua: el ecosistema que hay dentro no se ve a simple vista pero existe.
Si llevas perro, revisa la normativa del parque antes de salir. En algunos ibones está prohibido el acceso con mascotas.
Conclusión
El Pirineo Aragonés tiene ibones para todos los niveles y todas las duraciones de ruta. Los más accesibles funcionan perfectamente para iniciarse o para una salida corta en familia; los más remotos recompensan el esfuerzo con silencio y un tipo de paisaje que las fotos no transmiten del todo porque la escala real del sitio no cabe en ninguna pantalla. Si quieres empezar con algo concreto y bien documentado, la ruta de los ibones de Anayet y el Corral de Mulas es una buena elección: varios lagos, vistas a Francia y un recorrido variado que no aburre en ningún tramo.

